No todo lo que expongo responde totalmente a estos pensamientos que son posteriores en algunos casos y que fueron surgiendo de mí quehacer hacia mediados de este año. Estos pensamientos, estas palabras con tan inadecuado sabor preámbulo, aspiran a mucho más.
Quieren llegar hasta ese mirón, indefenso o no, con el cual tal vez sea posible la imagen. A ésos mis mirones de hoy, que no llamo contempladores porque deseo un modo de comunicabilidad con esas cosas colgadas que refirme en mí la idea de lo que creo es el arte de hoy: una participada devoción existencial, una devoción sin paz ni lasitud.
Me confieso, pues, devoto de la imagen silenciosa y lo hago sabiendo que no tengo escapatoria.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada